Nosotros
En el transcurso de nuestras vidas hemos demostrado algunas de nuestras disfunciones sociales, algunas se hacen notorias con un simple gesto delante de nuestros semejantes, en cambio otras suelen ser ocultas con tanta sutileza que poder apreciarlas es casi imposible, pasan tan desapercibidas que se han convertido en herramientas bastante efectivas en muchos aspectos de nuestras vidas.
Algunas veces estas disfunciones se suelen usar de manera consciente y en la mayoría de los casos de manera despiadada, esta disfuncionalidad es la "manipulación."
Estoy convencido de que este es uno de los maltratos más antiguos e utilizados en la historia de la humanidad, sin embargo, retengo que el uso de este ha si una táctica practicada por lo menos una vez por cada uno de nosotros ya sea de manera consciente o inconsciente, por ejemplo en la infancia, y es hasta la edad adulta que podemos darnos cuenta de su gran poder y algunos hasta continúan usándola en situaciones poco o muy importantes, estando consciente aún del daño que ocasionan.
Cuando se consigue un despertar personal es cuando se empieza a notar el desastre que le provoca incluso al mismo que la utiliza, es en este despertar cuando el o la ex practicante de este acto empieza a odiar esta acción atroz.
El rudo despertar, lo catalogo así porque es cuando notamos que la perversidad ha ganado una gran parte en nosotros y nuestra vileza era la única que se regocijaba.
La manipulación siendo una práctica (pasivo agresivo), es común que sea utilizada de manera consciente y útil por perversos que solo obtienen lo que quieren de este modo, de hecho, este viene siendo el haz dentro del paquete de artimañas que utilizan las personas como los narcisistas, estos son quienes más disfrutan de esta practica.
¿Quién me manipula?
¿Por qué lo hace?
Estas son preguntas que me he hecho por varios años, pero al darme cuenta de lo importante que era responderme empecé a averiguar más de cerca y fue entonces cuando descubrí que yo era el culpable por permitir estos abusos en mi.
Incluso llegue al punto de empezar aborrecer la manipulación en mi mismo.
